Valle de Zongo

Valle de Zongo
Vista de la parte baja de Zongo

lunes, 16 de noviembre de 2009

El Valle de Zongo y la importancia histórica del cultivo de la hoja de coca

El Valle de Zongo se encuentra ubicado en el Cantón Zongo, Provincia Murillo del Departamento de La Paz. Su río principal de mismo nombre nace en los nevados del Chacaltaya y Huayna Potosí, constituyéndose en uno de los principales afluentes del río Coroico al que desemboca en su margen izquierda, después de recorrer aproximadamente 75 km de distancia.
Geológicamente, es considerado un valle nuevo y profundo, con dos zonas bien marcadas como el valle alto o Subregión de la Puna entre 4700 y 2500 msnm, de clima frío, zona papera y ganadera (llamas y ovejas); y el valle bajo o subregión de los Yungas, inferior a los 2000 msnm, en cuyo clima cálido se produce coca, yuca, walusa, maíz, plátanos, café, arroz y cítricos entre otros productos.
El valle ya era importante económicamente en el incario y seguramente hasta mucho tiempo antes, debido a la producción y comercialización de la hoja de coca. Sin embargo, su rica historia es poco conocida en la actualidad, y pese que aún sigue siendo un centro importante de producción de coca, cotizada por ser considerada muy “dulce” o sea, agradable para mascar, los campesinos no se encuentran organizados para ese fin y su producción cocalera es comercializada de forma individual, llevada a La Paz o vendida en su sitio de origen a los rescatistas que constantemente se asoman al valle en busca de dicho producto.
Sembradío de coca en el Valle de Zongo (foto W. Esquerdo)

Hoy el valle es más conocido por la generación de energía eléctrica con plantas hidroeléctricas que comenzaron a ser establecidas desde 1930. Actualmente el sistema hidroeléctrico del Valle de Zongo perteneciente a la Compañía Boliviana de Energía Eléctrica (COBEE) está conformado por 9 plantas en operación, una en reconstrucción y un proyecto de implantación de una nueva hidroeléctrica en la zona de Pachalaca.

Poblaciones
La región cuenta con varios documentos importantes que consiste en las crónicas de dos Visitas casa por casa realizadas por los españoles entre los años de 1568 y 1570 (Murra, 1991), e informaciones en detalle sobre la sublevación de Songo escrito en 1624 (Espinosa, 2003).
En dichas visitas administrativas del siglo XVI el valle de Zongo contaba con 7 poblaciones habitadas: Nacara y Cañabiri en la parte de cordillera y las poblaciones de Songo, Caua, Guahe, Macachaya y Onopaya en la parte baja o yungas además de dos poblaciones abandonadas China y Pisuy también en la parte baja del valle.
Juntamente con otros dos valles, Challana y Chacapa, conformaba una encomienda cocalera española y al mismo tiempo uno de los 5 repartimientos del Corregimiento de Larecaja, creado en 1565. Estos 5 repartimientos a su vez estaban conformados por 11 pueblos principales y muchos pueblos anexos secundarios. En el valle de Zongo el pueblo principal era San Antonio de Abad de Songo, con un anexo: Cañaviri (Idem, 2003)
Pero hay que aclarar que todas las poblaciones existentes en dicho repartimiento tenían origen precolombina y fueron los incas quienes pusieron los límites entre sus pueblos, según la siguiente aclaración de los caciques de Zongo:
“...el ynga señor que fue de este reino dividió los pueblos de Canabire y Nacara Caba Macachaya Honopaa que son de este repartimiento de Songo y en cada uno mandó que hubiese cacique de por si y daban la tasa al ynga y cuando enviaba por el acudían a su padre del dicho don Martin Coati como a cacique principal que era para que la hiciese juntar al cual juntaba y lo hacia poner donde se lo mandaba y que estos dichos pueblos no hacen servicio alguno al dicho don Martin Coati mas que reconocerle por cacique principal como le era su padre don Martin Chamaquila” (Murra 1991)
Si bien Onopaya era el último pueblo habitado durante la colonia española, y al mismo tiempo frontera con los selvícolas conocidos como “chunchos”, las crónicas revelan que existieron anteriormente, por los menos otras dos poblaciones, conforme a la siguiente declaración de los vecinos de Onopaya en 1568:
y los dichos caciques dijeron ... que viven con gran temor al tiempo de ir a coger sus chácaras porque los yndios chunchos les han hecho mucho daño y muerto yndios y robado a cuya causa han despoblado un pueblo que se llama Pisuy y le pusieron en otro que se llama China y siendo allí también molestados por los dichos chunchos se pasaron a Honopaa donde al presente están y temiéndose también allí tienen siempre 5 yndios que andan ocupados cada día en mirar y descubrir la tierra y declararon ser los que les han muerto los chunchos de guerra 8 yndios y 4 yndias y llevado una yndia presa (Idem, 1991)”.

El cultivo de la coca
Como visto anteriormente, las poblaciones de la encomienda cocalera del valle de Zongo fueron organizadas y establecidas por los incas. Los españoles mantuvieron la misma disposición y el mismo sistema administrativo para la cobranza de los tributos.
El cacique principal de Zongo que era el encargado de juntar el tributo de la coca y llevarlo al lugar indicado declaró lo siguiente:
“...en tiempo del ynga eran muchos yndios los de este repartimiento de Songo y que el tributo que daban al ynga era en cada año 10 guanacos de coca que serian cada guanaco como 3 cestos de coca y mas 30 pacos de coca que es cada paco como cesto y medio de coca y mas 40 maltos de coca que era como un cesto de los de ahora y que esto daban al ynga en cada un año al tiempo que los enviaba a pedir y tenían cargo de los juntar los padres de don Martin Coati cacique principal de este pueblo de Songo y los ponían en Toone que es 3 leguas de Chuquiabo y que los yndios que tributaban en aquel tiempo eran de 20 años hasta 40” (Ibidem 1991)


Semilla en el árbol de coca (foto W. Esquerdo)

Con la llegada de los españoles y su constatación de la importancia económica de la coca en la población nativa, pasaron rápidamente a controlar y comercializar la producción cocalera, a través del sistema de encomiendas, para abastecer principalmente a los trabajadores de las minas, manteniendo los caciques como responsables de juntar la nueva tasa impuesta por el encomendero y obligándolos a depositarla en el tambo de Cañavire. Tan importante era que continuasen exclusivamente a la producción de ese “oro verde”, que el Virrey Toledo excluyó a los productores cocaleros de las mitas, o sea, de los trabajos forzados en las minas u otras actividades para los españoles.
Hasta 1549 el encomendero era Gabriel Rojas, pero con su muerte la encomienda pasó a manos de García Alvarado, y fue justamente durante esa encomienda que los caciques de los valles de Songo, Challana y Chacapa reclamaron a la Audiencia de Charcas la excesiva tasa que tenían que pagar al encomendero, motivo por el cual se realizaron las visitas administrativas de 1568 y 1570, finalizando con una retasa en los impuestos.
Las crónicas de las visitas evidencia que todas las poblaciones, tanto de la parte alta como la parte baja del valle de Zongo estaban dedicadas al cultivo de la hoja de coca.
Como ejemplo, el pueblo de Cañabire que se encuentra por arriba de los 2500 msnm, era de todos los pueblos, el que más chácaras de coca tenía. Dichas chácaras se encontraban en la parte baja del valle hasta 60 km de distancia del pueblo mismo de Cañabire. Entre 1568 y 1570 había en ese pueblo 40 familias dedicadas al cultivo de la coca y poseían 80 chácaras además de otros cultivos como el de maíz, también en la parte baja del valle. Para mayores detalles, ver en anexos la recopilación de los pueblos, propietarios y chácaras registradas por los españoles en las mencionadas visitas administrativas del siglo XVI y cuyo resumen de familias y chácaras por pueblo es el siguiente:


Pueblo      Número de Propietarios       Total Chácaras

Songo                       37                                58
Cañabire                   40                                80
Nacara                      15                                33
Caua                           7                                16
Guahe                         1                                  2
Macachaya               10                                28
Onopaya                   14                                34

TOTAL                    124                              251

Los cocales se encontraban distantes de sus poblaciones (exceptuando Macachaya donde se relata que los cocales llegaban hasta el pueblo mismo), mientras que los cultivos de yuca, maíz y frijoles en la parte baja eran cultivados alrededor de sus casas o muy cerca de sus poblaciones.
Otro punto importante es la presencia de gente de la sierra o collas que ingresaba al valle de Zongo en las mitas según lo informado por los entrevistados, indicando que:
“... se ayudan de unos yndios que se llaman queros que son yndios de la sierra que entran a donde tienen la coca los cuales se alquilan para ayudar a coger y encestar y sacar se lo pagan en coca” (Murra, 1991)


Cosecha de la hoja de coca (foto W. Esquerdo)

Estos foráneos identificados dentro de un grupo étnico denominado queros, cosechaban la coca, encestaban y transportaban a las casas de los propietarios y al tambo de Cañavire. Según también lo relatado, el pago recibían en coca, la mitad de lo que cosechaban.
Ni todos los productores requerían los servicios de los queros, principalmente aquellos cuyas chácaras eran muy pequeñas, pero muchos de los entrevistados declararon servir al cacique principal con su mano de obra, en un promedio de 2 a 3 días al año. Solamente los del pueblo de Macachaya denunciaron abusos en el servicio al cacique, como lo declarado por Juan Quilca:
Preguntado que servicio hace a su cacique principal, dijo que 20 días en un año a don Martin y a don Pedro Coaquira y que los lleva contra su voluntad a el y a su mujer e hijos a hacer sus chácaras y coger la coca y otras cosas que ellos no estan obligados” (Murra, 1991)

Chácaras del Común
Debido a las excesivas tasas en coca impuestas por el encomendero, los caciques del valle de Zongo decidieron crear chácaras comunitarias destinadas para el pago de la misma. Estas chácaras fueron abiertas en nuevas áreas y sin el conocimiento del encomendero. Durante la visita administrativa de 1568 ninguna de las chácaras del común fueron declaradas, pero al ser descubiertos, los caciques y comunarios de Onopaya y Macachaya confesaron que fueron obligados a ocultar el hecho por presión de los caciques de Zongo, según la siguiente declaración:
Dijo que este declarante se juntó en Songo con don Martin Coati cacique principal del dicho repartimiento don Pedro Coaquire y don Alonso Guahe y que ellos le dijeron que no las manifestase que esto se concertó entre todos los caciques de todos estos valles y que los que lo inducieron esto para que se ocultasen estas chácaras fueron el dicho don Alonso Guahe y don Pedro Coaquira y el dicho don Martin Coate” (Idem, 1991)
Las chácaras del común fueron incluidas en el cálculo del pago de impuestos a partir de la visita de 1570. En total fueron declaradas 6 chácaras del común que probablemente no existían antes de la colonia, ya que ellas se crearon justamente para completar la tasa, según también declarado por los caciques de Macachaya y Onopaya, indicando:
“...la cual plantaron todos ellos de comun... para pagar de ella su tasa al encomendero y cuando de ella falta para cumplir cada uno de ellos la cumple como le cabe lo que para la tasa falta en cada mita pero esta chácara esta dedicada para pagar la tasa y que habia 10 años que se plantó por el y por los demas caciques y que en la parte que a este le cabe de cultivar y beneficiar que será como la decima parte” (Ibidem, 1991)


Sembradío de coca en andenes de piedra (foto W. Esquerdo)

La relación de las chácaras del común existente en el siglo XVI en el valle de Zongo, su ubicación y los pueblos participantes es la siguiente:



Las causas de la sublevación de Zongo y Challana de 1623 y 1624
Si bien los caciques de Zongo pudieron reclamar y acceder en retasas del impuesto que tenían que pagar en coca al encomendero, ese panorama ha cambiando con la llegada del Virrey Toledo, quien prohibió a los nativos en general realizar nuevos reclamos ante las autoridades españolas terminando con las visitas casa por casa. A partir de entonces se intensificó la presencia de españoles y mestizos rescatadores de coca, quienes también traían productos como charque, vinos y chuño a precios de trueque muy excesivos, lo que hicieron endeudar y empobrecer vertiginosamente a los pobladores
Las consecuencias del creciente abuso de estos rescatadores hacia los pobladores de la zona que se fue arrastrando desde casi un siglo, culminó con un levantamiento armado de los songueños, quienes tomaron el control de la región por casi un año entre 1623 y 1624. Los ejércitos españoles fueron derrotados en la entrada del valle de Zongo y no lograron, durante la rebelión, ingresar a la zona. Fue solamente por medio de la diplomacia y engaños que los sublevados depusieron sus armas y fueron nuevamente pacificados.

Período Republicano y Post Reforma Agraria
En el período que antecede la independencia y con ella la República, (finales del siglo XVIII), y según Javier Sosa Ruiz (2004), ecólogo de la Pontificia Universidad Javierana de Colombia, en los yungas de Bolivia ya existía 345 haciendas dedicadas a cultivar la coca para las minas de Potosí. Pero la mayoría de ellas eran la continuación del sistema de encomiendas que por más de dos siglos y medio y posiblemente hasta tres se mantuvieron en el valle de Zongo, invariables. Por eso, la encomienda cocalera de los valles de Zongo, Challana y Chacapa y sus pueblos mantuvieron sin cambios significativos desde su primer encomendero, Gabriel Rojas a partir de los anos del decenio de 1540, pasando por García de Alvarado a partir de 1549 y continuando sin variaciones la misma encomienda en los documentos revisados sobre la sublevación de Zongo entre los años de 1623 y 1624, con la encomienda del conde Villamor
El mapa de distribución de tierras comenzó a cambiar más drásticamente durante la República debido a una serie de disposiciones legales que socavaron las bases de la propiedad comunitaria campesina (Barnadas, 1975). Las tierras de las comunidades fueron declaradas pertenencia del Estado en 1842, y cientos de comunidades llegaron a ser vendidas, principalmente en La Paz, expansión latifundista fomentada por los decretos supremos de Melgarejo entre 1866 y 1867.
La Reforma Agraria de 1953 impactó fuertemente sobre los campesinos, rompiendo los lazos que les unía a sus tierras, provocando un fuerte proceso de emigración. Con la desactivación de las haciendas en el valle de Zongo, la mayoría de los cocales fueron abandonados principalmente por la caída vertiginosa del precio de la coca.
A partir de los años 90 la producción de la coca en el valle de Zongo, comenzó a ser reactivada con el alza de los precios de dicho producto.


Preparando para secar la hoja de coca (foto W. Esquerdo)

A modo de conclusión
Definitivamente el valle de Zongo posee una rica e importante historia que en todos los tiempos gira alrededor de la producción y comercialización de la hoja de coca. Además de la documentación escrita, dejada por los españoles durante la colonia, hoy en día aún se puede observar los restos arqueológicos en forma de caminos sistemas de andenerías agrícolas, construcciones arquitectónicas y hasta restos de pueblos abandonados que confirman la veracidad de la documentación histórica y la importancia de la producción de coca durante la prehistórica con los tiwanacota e inca, durante la colonia con el sistema de encomiendas y durante la república con las haciendas.
Es necesario conocer y valorar nuestra historia y entender la importancia que ella significa para la consolidación de nuestra identidad como pueblos originarios y como bolivianos.

Bibliografia de referencia

Barnadas, Joseph
1975 Apuntes para una historia aymara, La Paz, CIPCA

Espinoza Soriano, Waldemar
2003 Temas de Etnohistoria Boliviana, págs 405-465. Producciones Cima, La Paz

Murra, John, (Editor)
1991 Visita de los valles de Sonqo en los yunka de coca de La Paz (1568-1570). Instituto de Investigaciones Andinas, Madrid.

Sosa Ruiz, Javier
2004 La transición de Jibina, de sujeto a objeto. Apreciaciones de un nuevo producto. Internet página Mama Coca

por: Wanderson Esquerdo B. (Derechos Reservados, prohibida la reproducción sin autorización del autor)

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